Analizamos cada contrato contra tu perfil completo —NAICS, capacidades, licencias, geografía, tamaño— y te decimos por qué encaja. Esa última parte es la que importa. Un número solo es una afirmación; un número con sus razones es algo que puedes comprobar en quince segundos y con lo que puedes no estar de acuerdo.
Qué ves en una tarjeta
- El número de encaje, para poder ordenar por él.
- Las razones que lo sostienen, escritas contra el pliego real y no con elogios genéricos.
- El estado en que está el contrato para ti: nuevo, leído, interesado, aplicado, descartado.
- La fecha de cierre y el margen que te queda.

Compruébalo tú mismo
Abre cualquier contrato y lee las razones contra el texto del pliego en la misma pantalla. Es a propósito: preferimos que caces una coincidencia mala a que te fíes de un número. Nuestro motor de emparejamiento se calibró con miles de evaluaciones ciegas antes del lanzamiento, y aun así se equivoca; por eso la explicación viaja con la puntuación y no detrás de ella.
Nunca inventamos un dato para justificar una puntuación. Si una fuente publicó sólo el titular y ningún alcance, el contrato lo dice claramente en vez de rellenar el hueco con algo que se lee bien.