Bidy es el asistente que te entrevista cuando llegas. Te pregunta a qué se dedica tu empresa, dónde trabajas, para qué estás licenciado y certificado, qué tamaño de obra te compensa y qué preferirías no volver a ver. Pregunta en frases normales y contestas en frases normales.
Que sea una conversación y no un formulario de veinte campos tiene un motivo simple: los datos que deciden si un contrato te encaja son los que ninguna base pública conoce. Tu capacidad de fianza, el tamaño de tu cuadrilla, lo que subcontratas, los condados a los que de verdad mandarías gente. Eso nadie lo teclea en un formulario. En voz alta sí lo dice.
La primera pregunta es a qué te dedicas
Suena obvio y no siempre estuvo ahí. Si no sabemos a qué te dedicas con tus palabras, todo lo que viene después adivina a partir de un código, y un código es mucho más ancho que el trabajo que de verdad haces. Contesta bien esa y el feed cambia el mismo día.

Bidy sigue disponible después de la entrevista. Conoce el producto, así que si te pierdes puedes preguntarle dónde está algo y te lleva al capítulo exacto del tutorial en vez de a una página de resultados.