Todo lo que hemos construido, en orden, con la fecha en que salió. Sin notas de versión ni jerga.
Alcance, requisitos, condiciones, cómo te evalúan y todas las fechas que importan — sacados de los documentos, no del titular.
Códigos NAICS, SAM.gov, reservas, leer un pliego y las enmiendas.
Cada página en español por fin se puede enlazar, compartir y encontrar.
Los documentos de un solo contrato pasan de cuarenta páginas con frecuencia, y lo que decide si puedes ofertar está repartido por dentro. Ahora te llegan extraídos, en la ficha del contrato, en una sección nueva: Desglose detallado.
Dos opciones claras, del mismo tamaño, y ninguna casilla marcada de antemano.
Una conversación que se siente como un chat de verdad.
Sigue cada contrato de Interesado a Ganado, en un solo mapa.
Ya no tienes que traducir lo que haces a filtros. Descríbele el trabajo como se lo contarías a un compañero y Bidy lo convierte en una búsqueda real sobre todas las fuentes que cubrimos: tamaño, estado, oficio, reserva.
Marcar un contrato como Interesado era donde el producto se acababa. Ahora es donde empieza el trabajo.
Pasamos de la API de búsqueda paginada al extracto diario completo. La diferencia no es incremental: es el mercado federal entero en vez de una porción, actualizado cada noche.
Un código NAICS es una caja enorme: en el 238210 caben el que tiende fibra, el que monta solar y el que hace cuadros eléctricos. Puntuar sólo por el código metía a los tres en el feed de todos.
La contratación pública es uno de los pocos mercados donde el papeleo está en inglés y buena parte de los contratistas trabaja en español. Casi todas las herramientas responden a eso con una portada traducida.
Una ficha de directorio a la que no puedes escribir no es un contacto. Esa regla nos cuesta volumen a propósito: de decenas de miles de empresas en los datos, sólo aparecen las que tienen una forma real de contacto.
«Sustituciones de climatización en colegios de Texas por más de $2M» no es una cadena de palabras clave: son cuatro filtros. La búsqueda lee la frase, la traduce a los campos que existen y te enseña qué filtros aplicó para que puedas corregirla.
Adjudicaciones publicadas, agregadas — nunca una recomendación ni una predicción, y lo decimos en la propia página. Lo que obtienes es la forma del mercado: la banda central de tu código, sin los extremos, y el tamaño de la muestra al lado.
El mejor momento para trabajar un contrato es antes de que se publique. Recompetencia lee las fechas de fin de adjudicación en tus códigos y enseña qué vence, quién lo tiene y por cuánto fue la última vez.
Una puja no la decide una sola persona, y la segunda casi nunca está dentro de tus herramientas. El informe pone el contrato entero en un fichero que puedes adjuntar a un correo.
La descripción publicada muchas veces no describe el trabajo: el alcance real vive cuatro párrafos dentro de un PDF. Bidy lee esos adjuntos y responde desde ellos, citando dónde encontró cada cosa.
Cada lección responde a una pregunta y te deja en la pantalla donde la usarías. Puedes entrar por cualquier punto y recuerda dónde te quedaste.
Scale es para la empresa que ya dejó de preguntarse si el trabajo público vale la pena y se pregunta a qué pujas asignar gente.
Un feed que no puedes trabajar es sólo una lista. Marcar un contrato lo saca de la bandeja y lo lleva a su etapa, y los contadores lo siguen.